martes, abril 28, 2009

La pelusa

Del tobillo: un nudo.
De la rodilla opuesta: otro nudo.
De mi huesito de la cadera: más nudos.
Nudos acá y allá.
Sigamos al nudo.
Sogas gruesas y pinchudas todo alrededor,
Enganchadas a ganchos.
Ganchos enganchados a paredes
Paredes enganchadas entre sí
Paredes que son yo y que sos vos.

Y un universo de posibildiades.
Adviértote del poder del gato. Del caprichoso e incansable gato. De su obsesión por la pelusa abajo del sillón a la que no puede acceder hace tiempo.

Quiere el gato la pelusa? O es sólo su capricho transformado en obsesión transformado en paredes transformadas en ganchos transformados en cuerdas transformadas en nudos transformados en mi, que sos vos?

Tengo las manos libres y me pica el tobillo.
Beso tu dedo meñique del pie izquierdo.

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