sábado, mayo 25, 2013

Primer round

Mi alma está subida al ring
El ring huele al sudor del combate anterior
Ruido de máquinas que procesan números a velocidades y en turnos
Mi cuerpo asciende al cuadrilátero por la esquina opuesta
Grito ¡Ahora!
De un manotazo me quito el equilibrio
El gancho que devuelvo me deja ciega de luz
La luz la genera mi plexo
y la consumen mis ojos
Con delirios me deformo la mandíbula
Y con la dieta desarmo al ánimo.
En el abrazo más violento que encontrarnos mis golpes
Me fusiono conmigo
Pero quedo hacia lados opuestos.


viernes, mayo 24, 2013

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Soñar. Soñar y las imágenes... y eso de hacerse cargo de todo eso que no sabemos que está ahí. Soñar es resolver pero también reconocer, y escribir es plasmar lo no entendido para descubrirse desde el después, desde el self racional que se auto interpreta y se coagula en distintos tapones que no hay más remedio que operación a corazón abierto y palpitante. Sacar el corazón del cuerpo, destripar al alma, y verse niño, verse grave, reconocer las imágenes, sanar, recomponerse. Extrañar, extrañar estar apasionado, retorcerse en vulgarismos y redacciones chatas pro académicas. Rechazar la nueva regla y lidiar con todos los problemas que eso implica. Abusar del infinitivo. Tanto, pero tanto, que no hay que reconocerlo... tanto, pero tanto, que soñarlo aunque no se entienda qué dice. 
Las pasiones se crean en equipo... Sí, claro que hay pasiones nacidas de uno, pero cuando se conjuga, cuando finalmente uno se anima a poner verbos conjugados, solo entonces estás implicando a un otro y ahí es cuando te das cuenta de que sin la pasión del otro simplemente hay cosas que no suceden.
¿Dependencia? ¿Equipo? La moral se elige según la religión.

lunes, mayo 20, 2013

La gravedad del niño

Me regalás la imagen del momento en el que el mundo de las escaleras de Escher se dispersa por el universo y la gravedad está tan mareada que se encerró en el mundo. Me la regalás (pero fue la pasión lo que lo encendió) sin saber que lo hacés, porque solo describiste una estructura, la gramática, pero solo y con pasión, y yo te respondo con la imagen, pero destrozada, y el niño ... el niño se escondió en el mundo (y por la vida). Te veo, te veo volcando tu café en tu taza de medidas perfectas y te veo ignorando a la gravedad, que es el problema del niño, porque el universo está separado y la gravedad del niño reside en tu taza de café. En esa perfecta taza de café para tu cantidad exacta de mundo. Y el humo de ese café que no sabe que está bailando al ritmo de la gravedad del niño y que se parece tanto al humo del pan árabe recién tostado, ese irresoluto de un todo casi inmaterial pero profundo y sentido, ese atrevido te recuerda tu pasión. Tu pasión por esa estructura tan poco entendible pero tan sentible; tan poco sana pero tan deliciosa; tan obvia que pasa desapercibida, como la gravedad del niño. Esa que se abraza a la Tierra para permitir la vida.