miércoles, octubre 30, 2013

De los ruidos de mí

Samba que te samba el lavarropas y huele que te huele esa media va a estar limpia dentro de poco tiempo. Puntea que puntea ese maullido de gato diciéndoles a quienes bailan cuál es el momento de que sean la luz más intensa. El pi-pi de la alarma de la cochera de enfrente se encarga de los coros; ritmo-ritmo-ritmo del rasgueo de la piel cuya cascarita marca el tempo de lo sucedido y sus consecuencias. Percute que percute la lengua felina en el agua avatar. El palo de lluvia hecho con lluvia de verdad está bajo contra el fondo, ahí donde la sístole-diástole suscita. Todo suena desde su egoísmo primordial.
 Los zapatos se encargan de marcar el compás y la otra mano que se inquieta se preocupa por las teclas. No puede faltar el piano que te expresa la punta del ser que conformás. Todos acompasados a la sístole-diástole, a la directora de la orquesta, de orquesta libre de instrumentos preconcebidos; libre de conocimientos de otro latir.

jueves, octubre 17, 2013

Esto excede a la Luna

Porque conocí al Sol, Mami
y no era como vos habías dicho.
Estuvimos jugando a las implosiones:
él se sabía todas las reglas
Ma, pará
esperá, te digo
escuchame...
no me dejes el oído y te vayas:
Y nos dijimos secretos
abiertamente, ¡de todo, Mamucha!
y me contó las cosas
las que la Luna no quería saber, Ma
¡Ese asunto con las mareas y los enamorados!
Y eso de que los peces no comen
cuando la Luna ya está llena
(seguro que ellos están llenos también, ¿no, Ma?).
Ma, te estoy hablando
¿Vos qué pensás, Ma? Who are you, Mom?
Ese asunto de que el Universo
está hecho de cristal, me contaba
¡No sabés todo lo que hablamos, Mami!
Y no siempre la Luna manda
Ni siquiera el Sol
Porque el martillo estalló al Universo
Y el Universo proyectó a la Luna contra el Sol
Y ya no hubo nada que pudiera hacer, Mamucha, nada...
El Mundo se quedó sin Luna
y el Sol está atragantado y aterrado
y el Universo, hecho añicos, Mami
lo veo y me tiemblan mis manitas...
Ay, Ma, y no sé qué hacer o qué decir
porque no encuentro dónde están tus oídos.
No importa Mami, no importa que no supieras
pero el asunto de los peldaños
ese edredón eterno que construiste
vidrio a vidrio
tan fuerte, tan frágil, tan hermético
tanto pero tanto, Mami
que nadie sabe si hay algo más allá del Universo, del edredón.
¡Qué fuerte sos para tener todo ese vidrio encastrado!
Sí, Mami, yo estoy segura de que vos sos el dios de tu edredón
y quería que fuera así para siempre
porque vos querías eso
pero el martillo era mío.
Sí, querida Madre,
la implosionada era yo.
Ahora lo somos todos
Y yo me voy a jugar a las canicas con el Sol.