domingo, abril 24, 2011

Hiena

Atarme el pelo suele hacerme sentir más atenta y enfocada, como si la nueva posición tensada en la cima de mi cabeza generara vectores que dominan mi capacidad de pensar y me apretaran la grasitud corporal generada en todo un día de encierro volviéndome sin género ni número, de concentración, de ausencia. I'm Jack's latency strage. Pero no es lo mismo si me dejo caer partes y definitivamente no es lo mismo con qué me lo ato (y los respectivos movimientos que ciertos sistemas restringen) -¿sigo hablando del pelo?-. Pelo atado de brillante soledad, de no espejo; solo importa la sensación, la tensión, la visión. La tensión se convierte en buena postura. Era una tensión chiquita, como muchas de las cosas que me afectan. Tensos también los músculos, por usados, tensos pero de imagen karateca desde adentro de la burbuja que me rodea y me mira. Soy el hermetismo magnetizado de Jack. Afecto e infecto. Y soy la secuencia respiratoria que me olvido de hacer cuando estoy tan atenta (y por ende tan perdida) y soy mi conciencia reconociendo la falta de aire y soy mis pulmones, vos, pibe, a la cancha de nuevo, vos sos titular sin suplente. Y soy el reconocimiento del peso de todo aquello a lo que no le presto atención, que está desenfocado. I'm Jack's old beliefs. Y respiro silencio y escucho mi respirar y me repiquetea el crujir de mis vértebras y en este mundo no hay sonidos. Acá es donde nadie habla, donde no hay voces en mi cabeza. El gato y yo estamos despiertos a la misma hora... but oh, What can you do when she's dressed in black? Las manos se tornaron frías y las vértebras crispadas. Las posturas son incómodas pero elegantes, por eso cómodas, ahora. Me estiro y me rasco y me vuelvo a quedar quieta pero más eléctrica que antes de haberme rascado y estirado y respiro y me escucho en el silencio y los hombros se me acercan a las orejas y me cierran el pecho y me abren la mirada. La cabeza se inclina hacia adelante y el centro entre mis cejas se tensa. Se tensa y tengo el pelo y me lo tengo que destensar y aceptar un poco de incomodidad, de visión, de sensación, de caos. Huelo mis rodillas dejando de mirar y tengo que descontraer la respiración antes de que se me despierten los dientes.