miércoles, mayo 12, 2010

El abrigo de cielo

Si yo pudiera elegir el color del cielo sería definitivamente más verde, con más para emocionar y menos para decir. Sin teologías ni falsas expectativas, sólo la expansión inmaterial del poder de los deseos que no nos animamos a contarnos a nosotros mismos, las formas complejas de las palabras sacudidas dentro de una gran piñata rodeada de niños hambrientos de instinto; un lienzo para la imaginación, libre de recuerdos o promesas.
Si yo pudiera elegir al cielo, lo dejaría peinarme la cara estirando mi expresión hasta obtener su inescrutabilidad por tanto mirarlo. Lo imaginaría accesible, pero no siempre, capaz de convertirse en la totalidad de mi pensamiento y convertirme a mí en infinita, capaz de dejarme sola hasta que vuelva a ser lo que soy siendo. Lo invitaría a recorrerme y convertirme en su inmensidad, a cambio de su nuevo color.
El cielo sería intermitente desde su creación, apagándose cada vez que se reconoce a sí mismo como nombrado, mediante un saludo al Sol.

martes, mayo 11, 2010

A thousand years - Azure Ray


I'm saving all i'm not giving
But it's overflowing, evaporating in the air
As i'm walking, i know i'm not breathing, i'm not breathing only air
It's filled with words once spoken by people everywhere
And i can hear all the whispers that have lived a thousand years
It just took me being open for them to reach my eager ears
Now they've reached my eager ears
And i hope i'll be ready
When my light, when my life divides

viernes, mayo 07, 2010

Voces

El hecho sucedió hace semanas ya y las expectativas estaban 7 a 1 por la claudicación. Las miradas curiosas de morbo eran caricias, dicen que era muy solitario.
Pero solitario en serio, no solitario de jugar a no atender el teléfono o a un buen sábado por la noche creando sin ganas. De los que tienen mucho que hablar consigo mismos; cuentan que podía pasar días en silencio y soledad y que si alguien intentaba interrumpir, podía sentir el abismo que había hasta él -y nada más que el abismo-. Te dejaba mirarlo a los ojos, yo una vez lo hice, te auguraba vértigo y austeridad, te regalaba su don. Dicen que nunca escuchaba música pero hay quienes aseguran que escuchaba su propia música adentro de su cabeza y que inclusive la vestía y que cuando hablaba, solo le importaba combinar su voz a la melodía, nada importaba la comunicación con los demás, solo seguir la música, solo seguir solo.
Por ahora no sabemos cómo va a evolucionar, están tratando de que se comunique con alguien porque es la única forma en la que van a poder ayudarlo a salir del estado catatónico a punto estupor. No quiere ayuda. O no sabe que la necesita. Tiene cara de tranquilo, pero ahora le veo la batalla en la mirada infinitamente hacia adentro que vi aquella vez que me miró pero de verdad, mirándome, atravesándome con su atención y descuidando sus compuertas para eso y convirtiéndome en un todo que es imagen de unos ojos que supe ver. Ahora esa mirada me marea y me agota los músculos y me hace caer infinitamente hacia adentro mío y verme en mí pero dentro de mí y no como si fuera yo y ver que hay miradas que miran y tratar de decirles que quiero decirles que quiero hablar, que él se comunicó conmigo a través de los ojos y que es muy solitario este lugar pero que de tanto silencio ya no sé qué decir. (me)

viernes, abril 30, 2010

Unit I, lesson I, listen and don't repeat

Mareada.
Estática y turbada como un reloj de péndulo en un terremoto.
Inestable como la luz que se ve de un tubo de rayos catódicos con estos ojos humanos.
Descompensada entre deseo y horror.
Aturdida de impactos e infrasonidos sacudiendo mi carne como martillándome el ideal.
Vértigo en el abismo que me rodea. Soy la fuga de un pedacito de existencia.
El espacio me aprieta como si tuviera exactamente mis dimensiones y se expande con las repercusiones del sonido en mí, generando un eco ensordecedor, algo ahuecado y frío.
Nace en mí lo que aprendí a llamar nada. Y si nada nace, nada muere.
Soy la ausencia de tiempo.
El cuerpo duele y la desorientación es absoluta. El eco de las batallas ajenas se acopla entre los sonidos del péndulo del reloj gritando las 12 y desmaterializando con cada golpe, una dimensión.
Mis estómagos discuten en democracia, su número no les da estatus, todo se mueve lento y espeso ahí en los debates del epicentro





















es el fin de las indulgencias.

martes, abril 27, 2010

De lo que decidas que es verdad

La autenticidad es un gesto con uno mismo.
El felino que circunda se posa entre mis piernas indias y me regala una nueva forma de latir constante y sutil.
Los discursos pueden estar hechos de palabras.
Pero los discuros, cuando aprendemos a nombrarlos, están llenos de emonciones y de exposición.
El discurso vacío es de la persona vacía.
No hay personas vacías.
A menos que todos estemos vacíos.
Yo siento. Yo me atrevo a sentir y ser la idealista que todavía cree. Y me atrevo a absorver cada décima de grado del calor del abrazo no pedido pero recibido. Soy despiadada y regalo cariño. No sé si estoy teniendo dejá vu de alguna señal mísitica o pasé demasiado tiempo encerrada.
Si el discurso está vacío es porque quien lo dice huye del contenido. Refracta la emoción, por elección o desconocimiento (o incapacidad). Ruido en mi cabeza. El discurso vacío permite la autodestrucción silenciosa y a solas.
Se perdieron las instrucciones para cuando sos visto. Oh vamos... se perdieron, ¿o las tiraste pecando de soberbio?¿Eso eso todo lo que podés hacer por vos mismo? Only "if you try the best you can, the best you can is good enough" ¿Cuándo fue la última vez que intentaste superarte a vos mismo sin preimponer el resultado desde una voluntad más verdadera y produnda elegida como lo real?
Las acciones violentas sobre otros son acciones violentas sobre uno mismo. Los nombres en forma de palabras, de conceptos, de conexión con emociones y experiencia y deseo, las formas de nombrar, los estigmas encarnados, las jugarretas de un lobo con cobardía de gato (el calor de su ronronear).
Escribr con tinta transparente, recitar emblemas, respetar el higo, decir lo que el otro quiere escuchar hasta olvidarse de lo que uno quería decir. Ponerle nombres que lo convierten en parte integral de uno imponiéndole las brutalidades de la cualidad impuesta e inculcada con la furia de uno contra uno mismo y destruir con el ahínco que genera una fruta bien dulce y jugosa. Destruir lo hermoso, no exponerse.
Dar sin esperar recibir. Dar creyendo que es lindo que haya idiotas como uno en el Universo. Dar con la idea de compartir los propios colores y aprhender nuevos, dar hasta lo que más importa. Compartir la experiencia.
El gato se estira y decide caminar liberando electrones rascándose previamente el lugar donde le pica incesantemente.
La sinceridad nos expone a ser nosotros mismos. La sinceridad con uno mismo. Las idealizaciones del yo, todo para después decir que no existe y esconderse más aún en el discurso creado para ser el discurso que los otros quieren escuchar para lograr la aceptación e impunidad de regalar mierda con moño, y engaño con creación por supuesto sin importar en absoluto ver a la nena jugando con mierda creyendo que la misma aspira a ser zen con esfuerzo y amor propio. Lecciones de vida en la etiqueta que venía enganchada al moño donde le regalaron la mierda. Lecciones para los demás.
El gato es llamado por su naturaleza y canaliza a través de su colon todo lo que la nena recibió entregándole a cambio la responsabilidad de limpiar y recordar que si huele mal, el instinto es sabio.
El juego del karma se termina cuando se lo manipula. El juego de crear el Universo no existe cuando no se es auténtico aunque más no sea con uno mismo. Las contradicciones entre los discursos y las acciones hacen de personas, despreciadores; de lobos, pobres perros locos que giran sobre su eje tratando de alcanzar fronteras que no existen porque son la mierda que les regalaron bajo la etiqueta de lo que querían; mortales vestidos de mártires que no quieren monumentos a su nombre pero sí la compañía de los engañados que creen estar siendo fieles compañeros.
Suena el timbre, el gato se distrae, ¿en qué estaba?

miércoles, abril 21, 2010

Compulsión

Quiero decirte todas esas cosas que no estoy segura de querer decirte y preguntarte si querés que te las diga pero sobre todo preguntarte antes de decírte -aunque, claro, ya tendrías que saberlo- si quizás un día nos vamos a arrepentir de lo que dije porque si eso no era lo que quería decirte pero ya te lo dije entonces todo es distinto y todo sabe a abismo, a medio umbral y solo tengo un pedacito de tierra calentita.
Y para cuidar mi pedacito de tierra calentita es que me hago fertilizante en polvo de deseo y es que me llevo a mí misma a las garras de lo que me duele y de lo que no deseo y de lo que no elijo porque solo así puedo roer algo de la superficie que me fue dada como hogar.
Entrego el secreto, acepto la muerte, muero la vida.
Pero vivo una muerte intensa y apasionada llena de magia y nudos en la garganta que se olvidan de a ratos de presionar y me dejan tragar para no tener que escupir y decirte todo eso que no sé si quiero decirte porque no sabría si es por impulso desgarrado de una mente acoplada o si es todo lo que jamás me atreví a soñar.
No quiero forcejear el ataúd porque ssría incluir a mis deseos en la mediocridad de la muerta vida, llena de espantapájaros y desgarradientes cubiertos por escenarios lúgubres y uñas rojas y tu mano saliendo desesperada de entre medio de la tierra, pálida, quizás muerta.
Tu cuerpo que lleva tu calor está lejos, tanto como continúen mis deseos hechos tierra.

viernes, abril 16, 2010

Ansiedad

Saber que estás. Conocerte carnalmente hasta lo más íntimo de mi ser. Eso. Hasta lo más íntimo. Y nada más. Hasta el límite que te imponen las bacterias que hacen fiesta en mi garganta. Dialoguemos. No puedo hablar. Prácticamente. Una cámara de fotos se posa en el borde de nuestro ser desde el ángulo de mi ganglio y me amenaza con ser recordada por el resto de la eternidad de alguna forma. No quiero ninguna forma, no necesito saber más. Me pregunto qué pasaría si le sacara una foto al horror que tenemos en nuestra garganta ya que no puedo emitir palabras sonoras para manfiestar su repugnancia.
¿No sería un poco injusto con la cámara el exponerla de esa forma? Pongámosle protección de neoprene, a ver si se contagia la pobre.
Ahhhh pero ¿y si la cámara fuese alégrica al neoprene? ¿No pensamos en eso? ¿Cuál sería el mal menor?
Sería peor el neoprene, si le diera alergia empezaría a estornudar flashes.
Pero si le contagiamos angina, se le va a congestionar el diafragma y no va a poder sacar luces luminosas.
Tal vez la cámara sería feliz si en vez de angina tuviésemos verborragia.
Tal vez en ese caso las fotos en vez de cortarse por donde fueron sacadas durarían "una foto y media", o quizás las cosas de unas fotos se derretirían sobre cosas de la siguiente. El recuerdo sería confuso.
¿No es lo que buscamos?

miércoles, abril 14, 2010

Johnny be good

Si despertar fuese tan mágico como verte sonreír en forma de letras de lautaros-ivanes-lucías en pedazos de frases inacabadas y sin mayúsculas de espasmos de realidad yo me atrevería a pasar cada instante de todo lo que tengo que hacer describiéndote y contemplándote desde mi rincón oscuro perfectamente diseñado para espiar y robar y crear el Universo.
Quiero verte luchar, quiero verte peinar esa cola de caballo frente al espejo y recompensarte con tarrones de sol mayor. Quiero que se petrifique tu espejo y presenciar tu metamorfosis cuando esté tan duro que se rompa. Quiero destruir la verdad y convertirla en pasado creable.
Quiero verte afilar tus pupilas, ahora que Noné murió.
Haceme llorar con la mirada, que todo lo que quiero es tu calor.
Amiga, hermana, compañera: siéntase libre de recorrer el pasado inexistente y dibujarlo hasta que nos guste lo suficiente como para querer contarlo.
Un vómito, una caricia, una ciudadadane del mundo, dos, mate (el tuyo dulce, el mío amargo). El Universo se pliega ante vos, todo está en tus manos, tenés el poder.
Tu ejército de doncellas armadas y letradas marcha a paso firme mientras recita un poema que todavía no fue escrito.

domingo, abril 11, 2010

Mi forma

Nadie puede conocer a nadie. Alguien pone un oído en el alma de Otro. Silencio, escuchemos. Lo primero que resalta al oído, eso que quiere parecerse a una trompeta de jazz, es que hay iniciativa para el juego. Todo tiene un toque de baile, un toque de movimiento innecesario, voluntario y placentero. Empieza a sonar un contrabajo casi indistinguible al fondo del gran ruido. Entre los instrumentos de percusión logré distinguir un repiqueteo entre libroso y lanudo, con algo de arte manual. También suenan varias disquisiciones intelectuales enlatadas en la voz de los platillos, eternos intercambios variables en velocidad e intensidad, expresiones de la monotonía del fondo que sólo puede saludar al oído -que ya fue descubierto, claro- a través de ellos. Por suerte tiene ombligo y eso es sello de calidad, aún es humana. Más colores, menos palabras.

martes, abril 06, 2010

El inesperado

Danzan mortales los cuentos más perversos
y yo existo en el contacto entre sus ojos
Se encienden y retrotraen los latidos atiborrados
mientras la bebida se vuelve real acunada en el espectro de sonidos del silencio
Mi piel se contornea, se filtra en distintos rojos
toma los colores de la manta que la acobija desde adentro
Las botas forjadas han surcado las montañas a lunares
y olvidado a la Luna
han endurecido el fuelle hasta quebrar su voluntad flexible y complaciente
descarrilando los vagones portadores
Ahora sonríen al color de la explosión y se marean con el movimiento
de los confundidos hacia los inesperados.

sábado, marzo 06, 2010

War

Despertate. Hablame con tu vos.
Callate.
Necesito que te calles esta vez: no es tiempo de negociar.
Pero es que los ojos ven desde una de nosotras a la vez y cuando los tenés, no los usás.
Sabés que si vos te vieras, yo podría verte. Y a vos misma te avergüenza lo que sos.
Me engañaste con ese disfraz de juguete que te regalaron mis interpretaciones que sólo querían tratarte de forma que te agradase.
Pero vengo a hablarte de reflejo, de diferencias entre densidades, de sus complementariedades indescifrables.
Me aúno más cerca de mí, necesito toda mi fuerza,
me concentro es despojarte y destrozarte
Me llamo a armas y congrego a mis mejores vestidos
Empeño mi elegancia tomando de rehén a tu músculo.
Dame tu vida. Soy la decisión que no te atreviste a tomar.
Te conjuro tu debilidad, la nombro y la expongo, la quemo con los ojos
Te abrazo en la mejilla enrojecida
Alivio. Mis uñas te deshojan y mis dientes se impacientean
Pero todavía tengo un abrazo más para vos, quisiera hacerte mía
Atarte en mi espalda y usarte a mis fines
Voy a quebrar tu voluntad.

miércoles, febrero 10, 2010

A tomar el té

Puedo verlas. Esto se pone interesante: si puedo verlas es porque ya no son parte de mí. Cuando me extirpo puedo ver a mis pedazos saludándome, entrometiéndose en las personalidades de quienes me rodean, se expresan a través de los comportamientos de otros, cobran forma dentro de la forma de un otro y toman un color distinguible sólo por mí, su creadora y descubridora. Y ahora tengo dos personajes neuvos. Siento regocijo en sentirlas ajenas pero me persigue una necesidad docente feroz para continuar la onda expansiva. Tengo un teclado lleno de botones sin etiquetar y un panorama creado a tiempo y voluntad y magia y deseo, moldeado sin escrúpulos, moldeada yo... sin escrúpulos: me gusta este tablero. Yo traigo mi caballeriza, mi indiscutible y tupida mata de caballos achaparrados y radiantes cuando comen Sol mirando un helado de tarrón de azúcar. Soy una guerrera pacífica; soy una porcelana fría hecha sólo con las manos. Soy todo el espíritu que le falta a una estatuilla. Me doy el gusto de frenar el tiempo, corto su secuencia y me siento en una mesa ratona con mis dos extirpaciones más extremas, con los fragmentos que más me impresionó sacarme de profundo porque oscuro. Una es lo que no pude ser, la otra, la que elegí no ser.

martes, febrero 09, 2010

Libertad

Por fin mi ruido reina ante mi ruido, se escucha en el ruido al ruido mismo y se deja llevar por los caminos que sólo el ruido puede mandar al ruido a hacer. No quisiera que nada perturbe este caos de imposible serenidad definida en esa posición que adoptaste esquivando la luz que yo tanto necesito porque sin luz mi ruido no se reproduce, no se sella con fuego a mi existencia, no se desprende de mí la inocencia con que dormís.

Pero hoy te toca dormir a vos. Hoy yo tengo gusto a ensalada en la boca y algo de grasitud en la piel porque en vez de bañarme me higienicé lo mínimo indispensable para poder venir y dejar que lo que soñás se apodere de mi capacidad de expresión.

Te veo caminando solo, pero regalame un espacio, regalame la imagen de ese árbol que dibujé y no te gustó metiéndose en tu dulce sueño, en tu mirada contemplativa y abierta, dejá que el intercambio se produzca en tu andar saludable y fornido, en esas sombras negras que caminan detrás tuyo ¿Sabrás, con esa mirada apacible, que esas sombras están ahí? No importa, ellas juegan a asustarme a mí que te robo un poco de tus sueños para convertirse en mi quehacer cuando vos dormís, en mi intromisión en tu dulce e inocente sueño y eso, por eso, es que sos libre de ellas.

Gracias por esos adoquines del sueño, ahora sé que caminás por una calle peatonal adoquinada, que tus zapatillas son suficientemente cómodas para caminar por él pero que uno de cada 54 pasos que das hace flaquear uno de tus tobillos ante la fuerza de lo estático que no ha sido preparado para vos.

Volvé a hacer ese sonido de arrullo remolón, volvé a respirar profundo hasta sacarme todo el aire, volvé a absorver mi capacidad de dormir y sumila en el más preciado de los sueños donde yo no sea sino lo que no sabés que está ahí. Tal vez podrías acomodarte en una posición más cómoda, me está doliendo la espalda.

Mi yo-sombra te abraza y te enfría un poquito la espalda pero mi yo hecho de dedos te tapa para velar por tu sueño sin el cual yo no existiría. Arráncote la piel que no usás y me la llevo y me convierto en sombra que se ve como persona y vos me preguntás si tengo frío y me tapás como si estuviese a tu lado y yo desde acá te observo gentil, te desmenuzo el sueño trayéndolo a este otro plano donde vos apenas descansás, me pregunto qué sentirá tu sueño al ser invadido por su propia creación desprendida de sí.

Mi ombligo se transforma en manzana pero más oscura, será por mi escencia de sombra. Será porque buscás algo rojo, será porque ya no soy parte de tu sueño y esa sombra que te perseguía ya no puede estar ahí porque está acá y yo quisiera ver qué pasó con el árbol que no te gusta porque lo dejé ahí para vos pero ya no soy parte de tu sueño cuando me convertí en la sonbra que reía por detrás tuyo sin que lo percibieras, antes de que lo percibieras, ahí, antes de convertirme en lo que soy ahora: sólo un montón de letras que me reviven cuando me acariciás con tu mirada.

domingo, febrero 07, 2010

Fuerzas

Traés con vos la vida que viví sin saberlo; la tormenta terminó.
Te imagino caminando con la temperatura en la piel de la lluvia reducida a humedad en tu cuerpo y tu ropa mediante el mago Sol. Yo te miro con ojos imposibles y cautivados: no sabía si la tormenta no acabaría con todo lo que no me dejó ver de mí. Bienvenida. Vos y yo atravesamos la misma tormenta, ¿tomás mate?
Nuestros torrentes corren enfáticos entre nuestros dos seres, resguardándose tras los bordes externos de la conciencia.
Espero que esta vez vayan hacia el mismo lado y que te hayas puesto una buena sonrisa en la cara para sentir el viento.

martes, febrero 02, 2010

El movimiento antes del movimiento

En verano parece ser más notoria la situación conflictiva que desprenden los autos al cargarse con personas porque claro, cuando esas personas abandonan sus cuerpos para transformarse en conductores no es su tamaño y forma lo único que se altera. No conozco un solo conductor que no putee cuando está al volante. No conozco un solo conductor que no necesite comentar lo mal que conduce cualquier-otro-ser-autífero.
A mí me gusta mirar hacia afuera y despreocuparme del conductor, no compenetrarme con esa misión que no me toca, disfrutar el paseo y distraerme pensando en cómo puede ser... está ahí, juro que lo acabo de ver, la próxima vez que pase por acá voy a tener que corroborar esta información, pero parece ser que hay un árbol saliendo de una ventana en Scalabrini Ortiz al 3300, mano derecha yendo de Córdoba hacia Santa Fe. Me resulta gracioso que cuando voy en esa dirección, tenga que "subir de altura" para ir a Santa Fe cuando simplemente es evidente que Santa Fe debería estar antes que Córdoba para estos porteños-auto-malhumorados (y para todos los otros porteños también).
¿Será nuestra forma humana lo que no nos permite matarnos entre nosotros? Cuando están en formas-auto simplemente no pueden quererse o respetarse o tratarse como si fueran de una manada de una misma especie, todos congeniando. Al conducir se transforman esos humanitos ni más ni menos que en individuos recubiertos de metal y energía ajena, encapsulados en espacio y sonido, generando sus propios ruidos estomacales con la impunidad de la inexpresión facial, con la frialdad de las reglas y las señales coloridas a las cuales se les presta más atención que a los otros seres-auto. Encapsulados y protegidos por una coraza desde la cual parece que los conductores se sienten omnipotentes, parece ser como si tuvieran el motivo perfecto para volverse agresivos, o más agresivos que cuando retoman su forma-humana.
Eso es obserbable mayormente en verano, cuando el tráfico suele ir pacífico hasta que cualquier nimiedad se interpone, como una barrera cuyas astas no son provocadas por la furia del toro mecánico portante y por lo tanto se mantienen mirando al rebaño atascándose frente a ellas, a causa de ellas. Los piojos de las ovejas más grandes, mejor conocidos como la gente en los colectivos, lentamente despierta de su trance del movimiento arrullador de saber que sin hacer nada se está avanzando; lentamente mueven sus cabezas, alguno saca la cabeza por la ventana, otro mira la hora, otro putea por lo bajo y la señora de canas no cubiertas le dice a la señora con el bebé que lo corra del Sol, porque como está la ciudad estos días, seguro se da un sofocón. Tiempos eran los de antes, estos salvajes... -refunfuña a suficiente volumen para que todo el colectivo escuche lo importante de lo que dice y lo excelente persona, centrada e inteligente y maravillosa que ella es-. Los taxistas comienzan a sudar, abren las ventanas y prenden cigarrillos, cuando no cuentan y/u ordenan su billetes o engullen algo que les dará mal aliento y probablemente alto colesterol a sus ya flácidos cuerpos y sus ya encorvadas o prontas a encontrvase espaldas y sus ya hartos de nicotina dedos que también se hartan de pasar por el dial a través del cual buscan calma y encuentran todos los otros embotellamientos de la ciudad contados por un ser que se encuentra bajo aire acondicionado comiendo la comida promocional del día y a quien no se le está friendo la capa-chapa exterior por el Sol sofocante. Los ciclistas y motociclistas aprovechan el caos y se escabullen entre los pequeños espacios -cada vez más pequeños, porque es regla del automovilista avanzar aunque no se pueda, aunque sea uno 10 cm. de donde estaba antes-. Los peatones observan y ruegan porque se terminen los molestísimos bocinazos que ya empiezan a surgir y que perturbaron sus charlas consigo mismos o que hicieron llorar al niño y entrar en pánico a la vieja o esos tres que escuchan los comentarios que se hacen un taxista con un peatón. El Sol decide ponerse justo sobre nuestras cabezas. Unos minutos detenidos parecen ser más largos que kilómetros a velocidad constante.
Lo que permite olvidar el tiempo es el movimiento.
Siempre que voy en micro hacia algún lugar a mediana o larga distancia, por defecto, duermo todo el viaje, pero necesariamente me despierto cuando el micro frena ya sea por un peaje , un semáforo o baja la velocidad en un pueblo. La quietud captura por completo mi atención y todo parece ser más incómodo que segundos atrás: El aire no parece enfriar suficiente, la posición parece que va a dar tortícolis, el vecino parece invasivo y molesto porque, al igual que yo, se mueve desconcertado, la botella de agua se me cayó al piso por la interrupción y se me cayó también la toalla que había encontrado su posición radiante y complaciente luego de muchas pruebas. La quiertud no me deja pensar en otra cosa que en ella misma, como si estuviera mal y yo tuviese como misión evitarla a toda costa; como si me imperara resolverlo antes de continuar con mi tiempo, con mi dispoción del tiempo, mi velocidad del tiempo, como si avanzar me recordara tranquilizadoramente que el tiempo pasa, o me permitiera olvidar su paso por completo. Antes de disponer de mi liberación de pensamiento y disponerla librada a mi no-voluntad, tengo que moverme. Parece que el tráfico avanza.

sábado, enero 23, 2010

Instrucciones para la colición

Procure mantenerse firme pero flexible, suave pero compacto, estético pero eficiente. Asegúrese de ser contenedor ambulante capaz de transportar líquido sin que este caiga, estén abiertas o cerradas sus extremidades. Irrumpa en el medium a través de la abertura otorgada por el tirano del líquido. Perturbe su paz generando ondas expansibles más bien graves arrancando parte de su existencia al partir.

Tome la forma de quien lo contiene y procure mantenerse aislado de todo lo demás que no es usted y su nueva forma. Evite que le sucedan cosas como la de recién y no pierda la cabeza que implica filtraciones en forma de vapores y escapes aromáticos que usted no sabe percibir. No permita que nada penetre en usted, sólo puede transportarse en forma líquida hacia el recipiente que lo contiene y lo libera a la vez, llenándose a sí mismo de usted, reteniéndolo a usted entre sus finas hebras. Aproveche sus capacidades mortales.

Colocando suavemente la punta de un hisopo en un medio líquido alcóholico reposante en las paredes de un contenedor con tapa quitada, procédase a humedecer el primero sin derramar al segundo que ocupa 3/4 contenedor.

Resuélvase de forma placentera la higiene del órgano auditor.

viernes, enero 22, 2010

Envolvente

Más precisamente, me refería a esto. Ahora parece ser posible explicarlo. A perder los sueños y que eso no sea sino una fiesta de miserables. Felices miserables. Parece ser que aprendí a desear. Esos seres que éramos, estructurados, una nena que a los tres años le dice a su madre "yo quiero lo que quiero". Esos conjuntos malogrados -qué linda palabra, el poder del uso contra la tiranía léxico-gramatical del lenguaje escrito-. Esas formas ingenuas, esa resignación; si ya no se ignora, no se ha de ignorar. Pero ahora hay mucho que aprender. Ahora sé cómo no es. Tal vez pueda explicarse el Universo. Es mi camino el caminar hacia adentro. Tres espacios he de buscar. Aprendí sobre mí de cómo sé aprender y me río de mí misma hace un rato. Puedo verme a distancias inconmensurables de mí, puedo escribirme y dejarme recados para cuando vuelva, puedo imaginarme recibiendo la nota, e imaginándome en el futuro, sin saber que esa retrospectiva, me condenaría a mí misma por no haber seguido tal o cual instinto. Aprendí a reír. Y no me avergüenza. Desde el tercer espacio construído fuera de la guerra estoy: invisible a ellas, justicieras luchadoras anacrónicas. Escríbanse amenazas, dáñense por desprecio a sendos oponentes, marchítesen los recuerdos con que -hacia adelante y hacia atrás- ayer desearon y hoy descartan y mañana han de condenar a una decrépita vida en el rincón de los recuerdos a olvidar cuidar con proyecciones periódicas. Sus demandas me tienen sin cuidado. Respiro el aire del creativo silencio. Me resguardo por un tiempo de mi existencia humana, despliego el tablero conceputal: ni yo recuerdo dónde estaban los pasadizos de mi propia creación, tienen vida propia aferrada a la música de mis impulsos, al zamba de mis emociones. Pero cuando el impulso y la emoción se juntan al recuerdo, no paréceseme posible recordar una causa justificable para tal guerra. Sólo en este equilibrio entre mis miserias, es que yo podía haber aprendido a bailar. Solo decidiendo no desear por mí a la distancia, sino por mí en el hoy, al menos en mi próxima guerra, no se me podrá decir que no amé.

martes, enero 05, 2010

Estatua griega viviente

El levitar me rodea cuando no reconozco el peso de mis semejantes, cuando miro a través de lentes oscuros. Flotan ante mí las ideas ancestrales, caen ante mí las astillas de los cristales embalsamados con los símbolos ya reducidos de lo que alguien alguna vez creyó. Caen ahora, desmenuzándose entre humanos-sims, el reconocimiento y la empatía.
Me abrazo al peso de la gravedad en el espacio, me determino a reconocerme. Abrazo con mis piernas ardientes el agua hasta transformarla en las infinitas partículas de lo nuevo e innombrado dejándola penetrarme por cada uno de mis poros hasta volvernos una. El viento silba sabiduría ante los oídos atentos y humedecidos; trae consigo a las mareas y a los espirales sedimentados hasta su actual forma de circunvoluciones. La masa informe de polvo pegado adquiere firmeza con el rebotar de la luz. Soy herida en la lucha por el oxígeno: su risa me vulnera hasta lo humano, pero entonces yo implosiono hasta dejarlo sin todo lo otro que es aire; el fuego, parte de mis abrazadoras piernas, parte de un todo indescifrable ante tus ojos, ahora mi fuego, es quien va a estar encendiendo pedazos de mí.
Pero hay manos. Y esas manos irradian calor. Y esas manos reducen el espesor de su distancia hacia mí ¿Qué quieren esas manos? Y esas manos me transforman en un deseo floral que no recuerdo haber pedido. No sólo acarician mis pétalos, también me deshojan, también me riegan; pasan impunes sobre y através de mí, inescrutables, libres. Yo las dejo amasarme y jugar conmigo, yo tansformo a esas manos en manos de niño, de emocionado, de amante, de inmoral, de experimentador: Convierto mis emociones de su existencia, en parte de la misma.

martes, diciembre 29, 2009

Visions of paradise - Mick Jagger

Don't tell me when
Something is beautiful
And don't tell me how to
Talk to my friends
Just tell me the names of
The stars in the sky
What's your favourite song
Tell me the names of the
Lovers you had
Before I came along

Don't put your arms around me
And don't hold me tight
'Cause I could get used to
Your vision of paradise

And don't ask me where
All of the pain goes
'Cause you make me feel
That I don't know myself
You say that you want me forever
And I say that love is no crime
So tell me the names of the children
We'll have at the end of the line

So don't put your arms around me
And don't hold me tight
'Cause I could get used to
Your vision of paradise
And don't let me near the garden
Of earthly delights
'Cause I could get used to
Your vision of paradise
Of paradise
Of paradise

Just use your heart not your head
While I fall apart in my bed
I find myself aching for you
I feel myself breaking in two

So don't tell me when I should
Come on home
There might be a time you don't
Want me around
Don't build your world around me
And don't hold me tight
'Cause I could get used to
Your vision of paradise

jueves, diciembre 03, 2009

Barrio + bici = - plaza - vos

No sé quién me la robó.
No sé cómo se atrevieron.

No se a dónde va a ir a parar mi melancolía, ni dónde van a vivir mis recuerdos ni dónde voy a personificar mis pesadillas -mi ilusión, el juego, la decadencia-.


Tal vez ya no.

Quiero mi plaza de Habana de vuelta.

Está enrejada-de-cabotaje, su tierra fue levantada, mi acceso, inaccesible.


[Todas esas preguntas que no se hacen, con tal de que pedalees libre]

martes, diciembre 01, 2009

Funesto

Es tarde es tarde es tarde (y yo con el vestido rojo) y quisiera llamar menos la atención pero no hay tiempo es tarde es tarde es tarde, y todo está suelto tengo que atar los puchos a la mochila y el encendedor a los puchos y las llaves al encendedor y las monedas intrmitentes a la máquina del bondi pero es tarde y no tengo tiempo así que a puro bollo y ponchazo todo adentro y me olvido el mp3, maldición -pienso después en el trabajo cuando me doy cuenta de que no lo tengo y el infeliz de mi jefe baja la radio-.
Llego a la parada del bondi y ahí están ellas: la señora de rulos rojizos con la nena y la señora oscura, pero yo, esta vez, llego más tarde, aunque evidentemente el 110 no se me fue. Lo sorpresivo del asunto es que ambas señoras -la de rulos con la nena, claro-,-También te puedo dar con las llaves- estaban situadas en donde siempre se sitúan cuando yo llego a la parada antes, es decir, casi todos los martes y miércoles, -Te dije que vas a venir a lo de mi abuela y vas a comer- dejaron mi espacio como si mi omnipresencia les hubiera dejado un campo magnético inaccesible en mi lugar.
Sin embargo yo me sitúo detrás de ellas, como respetando la fila y la señora oscura con cara desagradable se sitúa en "mi" lugar. Se para bien erguida.
Y todo hubiera sido una hermosa alteración de los factores y yo ahora tenía en mi mira a la señora oscura pero esas voces no paran de sonar hasta que súbitamente captan mi atención, miro hacia la ochava: una mirada arrinconada, un flequillo espantoso, una niña con los hombros encorvados, su mirada me encuentra, pero no me dice nada. Las dos nenas que la rodean, una sólo ríe maliciosamente, la otra, alta, gorda, probable misma edad, un año más a lo sumo, rubia, grotesca, revoleando un manojo de llaves atado a un cordón viejo. -Yo mejor me voy a mi casa. -Mirá que te puedo dar con las llaves eh-. La grotesca y la maldita no advierten que yo vi y yo advierto que nadie hace nada.
No sé si mirar, no sé qué hacer, me encuentro perturbada, la maldita se encima sobre esos ojos de una persona de la que sólo su materialidad está ahí, no va a permitirse un trauma, es claro, no está asustada, se le encima por la espalda y la otra la amenaza con las llaves al grito de -Vas a venir a lo de mi abuela: mi colectivo se aproxima, miro desesperadamente a las dos mujeres, la de rulos rojizos había alzado a la nena en brazos-.
No hice nada por esos ojos.

viernes, noviembre 27, 2009

Rechazo

Rechazo.
Juego de espejos.
Rechazo el rechazo, el concepto de rechazo me rechaza y yo sin embargo rechazo tantas veces y a veces y sólo a veces me veo reflejada en mi rechazo o siento algo de compasión y otras veces soy rechazada y eso es un conjunto de fuerzas del que simplemente no puedo huir ni medir imparcialmente. Como si rechazo y dolor caminaran de la mano en círculos hacia la izquierda alrededor mío alterando mi tiempo, desarmándome, no dejándome pensar.
Fuerza natural de magnánime alcance y dios salve al espíritu santo, enter.
Refracción. Ahora dolor quiere volverse peyorativo y pone en la mano que le da al rechazo una broma de mal gusto.
Reflexión. El espacio de la mente en blanco siendo arrastrado por el magnetismo de todas las magnánimes fuerzas actuando sobre la psiquis, bailando al son de la concatenación de palabras, llevándome a un sincompás, sosteniéndome en el no-tiempo, no-espacio, arrastrándome fuera de mi cuerpo -pero siempre prisionera de las grandes fuerzas como si yo no fuera una de ellas-.
Me miro rechazando y dolor le presenta rechazo, a culpa.
Culpar. Creer que las cosas suceden en un efecto de acción y reacción. Compartir la ronda con la voluntad que se fuma la broma de mal gusto que el dolor le quiso hacer al rechazo.
La ronda se dentiene. Todos buscan, buscan. Desesperadamente, entre las ropas de los otros, pasean entre los rayos de las distintas magnificencias formando dialécticas inescrupulosas e impensables (impesables) por Parménides. Todos busquen a la ausencia, se ha dicho -pero nadie dijo nada-.
Rechazo la idea de rechazo y no puedo hablar sobre él, y eso quiere decir que el rechazo me rechaza. Quizás el dolor o la misma ausencia hayan caminado entre el rechazo y yo, buscando la ausencia y hayan roto la supremacía.
Necesito un nuevo rechazo y decir exactamente todo lo que no quiero.
Creer.
Creo que la elegancia finalmente le dio la mano a mis derrotas.
Huyo de mi cuerpo, un poco más.

lunes, noviembre 23, 2009

Algo

-Disculpá, ¿te molesta si caigo muerto acá?

-Salí, ¿no ves que me das mala imagen?
-Disculpe, no quise molestarlo... -sigue caminando cabisbajo arrastrando la botamanga del pantalón-.
Algunos pies caminan rápido, tan rápido que no ven que el corazón les grita que paren, que los semáforos les ponen marcas de stop, que no se dan cuenta que de esa paloma gris-ciudad les cagó el tapado al vuelo. El pedacito de bolsa se chocó contra el tapado cagado e hizo dos giros veritiginosos entre el aire sobrecargado de agua que hoy regala Buenos Aires y se choca con la rodilla huesuda del pantalón semi verde, semi gris desteñido y muy usado y una mano con pelos en los dedos la quita y se entrega a sí misma a la intersección con otros cinco dedos, sin pelos estos, con uñas muy rojas y muy cuadradas y tal vez filosas y cuando esos dedos se abren para dejar pasar la pollera se impone y le cuenta a las medias dispares que quisiera ser invitada a cenar esta noche porque la lluvia (casi nombro a la lluvia de verdad, esa que hace ruido a jota) y avanza la pollera con paso audaz, rápido como si llevara tacones, qué tontería, pollera con tacones.A mí me gusta cuando los pies caminan chistoso, como dando un salticadito antes de apoyar definitivamente el talón, en el momento preciso en que el otro pie se dispone a ganarle la carrera al que anda salticando, tal vez se crea muy vivo pero a mí me gusta porque caminan como jugando pero sin prestar demasiada atención. Iuc, tac tac tac tac shiuck tac tac tac tac shiuck tac tac tac tac shiuck hace el que acaba de pisar la mierda del perro que el tipo del edificio gris y beige ni en pedo saca de la calle porque él es un hombre de negocios y si tiene ese perro es sólo porque su hija estaba insoportable luego del juicio con la loca innombrable que se llevó la mitad de los bienes y para colmo le hizo comprar un perro “por el bien de la nena”, esas pelotudeces que dice su chiflólogo. Pero mirá la cola de esa pendeja, es un canto a la vida...

-Disculpá, ¿no me convidarías fuego?

-No, si no comprás algo, no.

-Ah... bueno.

Igual era el quiosco de la parada del colectivo.

Ahora el tipo que quiere caer muerto se sienta en el escalón de un edificio y mira sus pies: sus zapatillas de lona algo gastadas pero en buenas condiciones, el ruedo deshilachado del pantalón -y algo mojado-, el cordón se movió un poquito y se ven las marcas de donde había estado en forma de manchas negras diagonales todo al rededor del enroscado cordón. La zapatilla izquierda se está por desatar y con sus manos- Camina el portero del edificio hacia él y empieza a barrer, barre todo, y eso que ya estaba barrido, y cuando llega a él con un escobazo a su pierna izquierda lo hace levantar. Amablemente se queda parado para dejarlo trabajar y en el momento en que atina a querer sentarse nuevamente, sale el administrador del edificio, o un vecino muy aburrido, quién sabe,

-Ch, ch. Acá no mugroso. La mirada firme, agresiva, militarizada y ya entrenda para tratar con vagos arapientos como estos. La mirada pasiva, reprobadora, descontenta, desconcertada, resignada. Acá no hay con quién hablar.

El cordón desatado y el cordón enroscado emprenden el camino nuevamente pero lo arrugados que se pusieron al ver a esas dos patitas descalzas sucias y pequeñas resistir contra los zapatos de cuero negro y tres pasadas de cordón-ojal, con el entusiasmo del caballo que es obligado a correr en su día libre friccionaban esos piecesitos contra el baldozón que parecía lastimar en sus intersecciones y aún así los zapatos de cuero negro tieso lo hicieron avanzar a la carrera que no quería correr pero que va a correr igual, justo como esos dos pares que van ahí que vaya uno a saber a dónde van si es que van hacia algú lugar.

Disculpá, ¿te moesta si caigo muerto acá?

No, si a vos no te molesta que te acompañe mientras tanto.

sábado, noviembre 21, 2009

Ernesto Sábato -Sobre héroes y tumbas- V frag.

La “esperanza” de volver a verla (reflexionó Bruno con melancólica ironía). Y
también se dijo: ¿no serán todas las esperanzas de los hombres tan grotescas
como éstas? Ya que, dada la índole del mundo, tenemos esperanzas en
acontecimientos que, de producirse sólo nos proporcionarían frustración y
amargura; motivo por el cual los pesimistas se reclutan entre los ex
esperanzados, puesto que para tener una visión negra del mundo hay que haber
creído antes en él y en sus posibilidades. Y todavía resulta más curioso y
paradojal que los pesimistas, una vez que resultaron desilusionados, no son
constantes y sistemáticamente desesperanzados, sino que, en cierto modo,
parecen dispuestos a renovar su esperanza a cada instante aunque lo disimulen
debajo de su negra envoltura de amargados universales, en virtud de una suerte
de pudor metafísico; como si el pesimismo, para mantenerse fuerte y siempre
vigoroso, necesitase de vez en cuando un nuevo impulso producido por una
nueva y brutal desilusión.

viernes, noviembre 20, 2009

Carta [con censura]

Ahora hace dos días se me hacía difícil respirar. Ahora hace dos días, vos estabas esparcido en un manojo de nervios conectado a una central eléctrica. Ahora hace dos días yo me quedaba sin palabras, pero con un juego en la mano: el que no sabía si jugabas. Ahora hace dos días y un poquito menos, yo tenía tanto que contarte -con un juego hermoso entre las manos-.
Tal vez tantas cosas-.
Me levanta la gravedad del jazz y me pone a flotar entre la brisa que corre entre mis dedos del pie, me embriaga el whisky de tu advenimiento y mis dedos que gritan al compás de las palabras que tal vez quieras escuchar.
¿Por qué antes no pero ahora sí y mañana no sé? Realmente no me importa, nada me importa si ahora es sí, si te estás acercando con las uñas retraídas y me aceptás un mate y salís de mi boca en forma de humo del habano que me compartiste cuando estaba acostada boca arriba con el escote un poco torcido y de mi boca paseás por la habitación y recorrés los recuerdos que flotan pero sólo un poco a menos que vos los estés recordando y en forma de humo entran por la bocanada que le doy a tu habano?
Te sentí tan cerca, tan injustamente cerca, sin pedirte permiso, sin contarte cómo paseaba al lado del vino y te inventaba manos y me tocaba el cuerpo y me acariciaba con sonrisas que te dibujaba en la cara y te contaba lo del asunto de la barba aunque sé que lo tenés bien sabido pero a mí me encanta verte escucharlo y que con las manos que te inventé te toques la cara y descubras que sos el hombre que invento y que elijo.
Sabía muy rica esa palabra que no dijiste, cuando hablaste de paz -y sólo paz-, cuando hablaste de que somos tan- (mientras el jazz, el habano, el whisky, vos, yo). Cuando casi me confesás que también te sentías feliz. Nada más hermoso me podías haber regalado que la idea de que -tal vez- te hayas sentido feliz a mi lado y haberte podido regalar una noche que disfrutaste y algo en qué pensar con cariño.

martes, noviembre 17, 2009

Claro, el propio letargo

El letargo, lo que estoy viendo es el letargo, lo que todos me están diciendo, lo que todo me está diciendo, el propio letargo, ahora lo entiendo. El mal timming es la prueba fehaciente de que tiene que ver con la línea de tiempo. Con lo que no hago.
Mis palabras en las palabras de todo y yo esperando porque de todas formas, ahora ya no faltan seis meses, ahora no sé exactamente cuánto falta pero sé que son menos de seis meses y hay personas que de a poco se dan cuenta la cosa que me brota y ahora parece que se nota pero sólo un poco y tal vez si lo ven, me pueden ayudar a entenderlo.
Fui empujada fuera del letargo y las cosas me regalan el placer de desencontrar su lugar. Todas las situaciones están siendo atípicas, apagué la frecuencia ensordecedora, hola, juguemos.
Me sacudo los cachitos de sonido que quedaron en mis orejas de a poco, ahí, atrás de la oreja, tal vez vuelvas a escucharme.
Volver a mirarme con intriga en el espejo, jugar a que no lo miro, verlo sólo cuando las casualidades lo permiten ¿Y yo salgo así a la calle? No puedo pensar en mí en la calle desde el ruido de mi cabeza con ese vestido rojo ¿Para qué me lo puse? Igual escriba lo que escriba estoy diciendo lo único que soy capáz de decir ahora.
Perrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrraaaaaaaaaaaaaaaaaaa! (perdón invadió Luca la habitación)
Oh sí tengo termo, después de años-mate tengo termo, puedo hacerme un mate, volveré.
Mi escritorio está paricularmente hecho un bardo, necesito espacio para el mate.
No digo sí a todo, porque ya no lo querés [yo no puedo hacértelo], porque sólo sé-. Sos el plan más bizarro que se me podría haber ocurrido, y te adoro por eso.
Tengo una cosa ahí que no entiendo como si estuvieras pasando las carpetitas en forma de ícono de la carpeta de música hacia la derecha pero pensando en que vas hacia la izquierda.
¿De verdad lo logré? ¿De verdad el autotratamiento subconciente funciona? Tuve el impulso de abrir la ventana y elegir tomarme un día para mí.
Creo que nunca había tenido un amanecer tan largo y placentero.

sábado, noviembre 14, 2009

Dissolved girl [Sara Jay - Massive Attack]

Shame, such a shame
I think I kind of lost myself again
Day, yesterday
Really should be leaving but I stay

Say, say my name
I need a little love to ease the pain
I need a little love to ease the pain
It's easy to remember when it came

'Cause it feels like I've been
I've been here before
You are not my savior
But I still don't go

Feels like something
That I've done before
I could fake it
But I still want more

Fade, made to fade
Passion's overrated anyway
Say, say my name
I need a little love to ease the pain
I need a little love to ease the pain
It's easy to remember when it came

'Cause it feels like I've been
I've been here before
You are not my savior
But I still don't go, oh

I feel live something
That I've done before
I could fake it
But I still want more, oh.

martes, octubre 27, 2009

El crimen

Vuelvo a la oscuridad. Vuelvo a esconder la mirada cuando me toco la cabeza. Esta cabeza no es la mía. Estas lágrimas no me tocaban. Vuelve la antigua caligrafía de la mano de la antigua tristeza. El pasado me ata los rulos. El pasado tiene cara de rubia flaca y amargada. Tiene dientes de azufre y furia transmite. Me mira; ni siquiera se gasta en mostrar su siniestra sonrisa; no tiene pudor; parada y bien erguida toma el artefacto con que decide hundirme en mis viejas tinieblas. La toma y sin piedad corta.
¡Pará! -¿Por qué no sale la voz?-
Camino como prostituta recién mal-cogida, camino sin mis rulos. Lloro. Lloro inconteniblemente. La gente solía decirme, alagarme por mis rulos; la gente me hablaba amablemente, a mí.. A la probable esquizofrénica. A mí. Me hablaban: eran una puerta.
¡Corta!
¡Pará! -¿Por qué no sale la voz?-
Camino sola malgastando tiempo. Allá va todo lo que viví. Pienso en tu mirada cuando veas lo que me pasó -lo que dejé que me pasara-. Pienso. Perdí.
Vuelvo a mis tinieblas, a la prisión del pelo atado -mal atado-, ahora ni eso puedo.
Quizás deba atentar... quizás sólo esconderme. No tengo contra qué enfurecer.
Toco con mi mano mi cabeza: desespero. Lloro más -puta, ya me había calmado-.
Siento furia. Me invade la furia y un ya bien conocido ardor en los ojos. Pierdo la sensación de belleza. Pierdo la comodidad y con ella la confianza en poder sanar. Otra vez esconderme. Otra vez atarme, otra vez intentar perdonarme por no gritar.
Ya no quiero verme en el espejo, yo ya había recuperado el espejo.
Ya no puedo mirarme. Perdí la fuerza de los titanes en manos que no existen.
Bajo la mirada, huyo al mundo de los sueños. Huyo al lugar de donde huyo.
Quieta.

viernes, octubre 23, 2009

Los pasos de Sarah

El patrón es que tiene que haber algo desordenado ahí. Uno se esmera, le pone ímpetu. Tomo aliento un sábado de esos sábados en los que no salgo por la noche -quizás confunda la noche con el día- anterior y me levanto extrañamente a las 11.23 a.m. Es un momento del día que no comprendo del todo. Sábado. 11.23 a.m., despierta, con los pantalones rojos de joggin que me quedaron de viejas experiencias campamentistas-hippies, la remera más grande de todo el placard y las medias sucias de ayer. El pelo decididamente no importa. Me estoy disponiendo a ordenar –y a jugar con verbos mientras tanto, pasatiempos que uno lleva consigo por si acaso-, a ordenar mi habitación. Parece ser el momento indicado, muy temprano para comunicarse con el mundo, muy temprano para comunicarme conmigo. Como si por la mañana no pudiese conversar conmigo y ese fuera el motivo de mi verborragia matinal. Un espacio-tiempo del que no sé disponer; no como las tardes que tienen un cierto espectro de actividades como leer, o plaza y mate, o bicicleta, o un buen cuelgue en la pc; de vez en cuando una tarde peculiar. O como las noches que a veces incluyen una visita por el barrio, tal vez un buen libro, a lo mejor una meditación. La mugre y yo en un matinal sábado.
El cuarto se ve bien, pero no estoy satisfecha con eso. No experimento satisfacción alguna. Sé que muy pronto esos dos estantes que dejé vacíos y que desearía que así quedasen para poder apoyar cosas en la vida cotidiana. Pero claro, ni vos te lo creés; eso me va a durar medio día, sólo fue una estabilización necesaria del cuarto porque se me ocurrió levantarme temprano, no porque el cuarto lo pidiera, el cuarto es lo que es.
Igual mirar el quilombo que es el estante que ordené esta mañana es solamente una excusa, un escudo matinal, o adormecido quizás, para evitar recordar lo que venía pensando en el colectivo –que es como otro momento del día que se da de a cachitos interfiriendo en el mañana, en la tarde, en la noche-.