¿Te molesta si sigo hablando mientras me interrumpís?
jueves, agosto 16, 2012
domingo, agosto 12, 2012
lunes, agosto 06, 2012
domingo, agosto 05, 2012
viernes, agosto 03, 2012
sábado, julio 28, 2012
lunes, julio 23, 2012
sábado, julio 21, 2012
viernes, julio 20, 2012
miércoles, julio 04, 2012
Flying shadows
Ayer pensé que había algún insecto malcaminando por mi mesa pero era solo un reflejo de un ave que huía de la lluvia que olía desde el tercero de sus sentidos ajenos al hombre y me di cuenta de que mi mesa podría reflejar una constelación psicodélica si se lo propusiese. Entonces fue que desarrollé una teoría conspirativa en la que vos jugabas conmigo (junto a mí) y todo era colores y pájaros con sombras insectas y un dibujo que nunca íbamos a terminar pero que era mágico e inexplicable y yo me senté con las patitas más bien abiertas y estiradas y vos con esa posición de indio en banco incómodo y contemplamos la constelación que nos sugirió nuestro encuentro inesperado y poco probable. Una sonrisa cómplice fue la firma que selló el pacto entre el ave, la mesa, el insecto-sombra, la constelación, tus patitas y las mías.
miércoles, junio 27, 2012
miércoles, junio 13, 2012
sábado, junio 09, 2012
miércoles, junio 06, 2012
Estática dística
Tratando de entender. No. Entender no tiene sentido. Dándome
cuenta, supongo que se ajusta mejor. Dándome cuenta de que mi casa es un
desastre y hace mucho, mucho frío hoy y yo rendí un parcial que nunca rendí.
Dándome cuenta de la cantidad de alcohol que es necesaria para voltearme y lo
muy fuerte que soy para no hacerlo. Sería tan fácil culpar al alcohol. Dándome
cuenta de que no me meto en la cama por el frío de afuera, sino por el viento
helado que sopla acá adentro. Dándome cuenta de que estoy perdiendo la compostura.
Componiéndome. Respirando profundo. Silenciando las señales que indican por
dónde escapar. Frases cortas, porque quiero irme de mí, porque no me alcanza el
aire para completarlas. Recordándome los motivos por los cuales es hora de
sumergirme en responsabilidades, y si me atoro un poco por la bola de silencios
acumulada en mi garganta, o se me olvida cómo se dicen las palabras o de qué
letras se componen, siempre tomar más aire. Cortar las oraciones. Limitar los
adjetivos y censurar el despliegue de los tiempos verbales. Reconocerme, y
vamos que se puede. Tres hombros fagocitaron calor. Y un árbol perdió 57 hojas
en lo que va del día. El viento le voló la bufanda a la persona mejor abrigada,
y se la quedó para sí. Dándome cuenta de
que estoy hablando sola y reconociendo las voces. Viendo todo lo que soy, por
haber sido, en este siendo sin calor.
lunes, junio 04, 2012
Little Grasshopper
Veleidades y vanidades... ¡tú eres la inmadura!... deberías aprender del humilde saltamontes que con su serena modestia emana inventiva, alegría, honor y ¿por qué no? hasta ingenuidad. Metáfora y representación del salto de fe y de la propulsión hacia adelante, ¿alguna vez lo viste retroceder? Considerado por muchos como un símbolo de buena suerte, el saltamontes nos enseña a confiar en nuestro instinto y actuar en consecuencia.
Deberías estar orgullosa de ser un Pequeño Saltamontes
Anita.
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domingo, junio 03, 2012
Let's talk about it
El problema de los payasos es su falsa sonrisa. Su dramática melodía exudada por la expresión de las cejas que orbitan sobre ojos de capa exterior impenetrable. Lo mismo que los oficinistas o esa gente tan rosa que empalagaría hasta al mismísimo Shakespeare. Las caras tristes se ven aterradoras cuando sonríen sin sentirlo. Como los payasos. Y tu hermosa mirada. Lo delicioso de ser observada por tus ojos. Quiero que seas la voz que relata mis cuentos. Y un cerdo comiendo la mezcla más maloliente derrama su abdomen por el nicho en donde yacen nuestros sueños.
martes, mayo 29, 2012
Gah dibuja -en clase-
martes, mayo 22, 2012
Don't be down when my deamenor tends to dissapoint, it hard enough even trying to be civil to myself
Hoy
no puedo ser mi mejor yo
y me extraño.
me enajeno
me abrazo.
me doy un mate calentito
me regalo un cuento
me convido sonrisas
me desplazo por las calles
me encharco con salpicaduras
y el contraste del rojo del semáforo
con el gris de todo alrededor
me ofrezco respiraciones profundas y contenidas
me concedo por esta vez, no formar la mirada
me miro el cansancio al espejo
todavía no sé si es ternura con melancolía
o la pesadez de esta ciudad porteña
O que estoy mirando al infinito.
Al abismo.
no puedo ser mi mejor yo
y me extraño.
me enajeno
me abrazo.
me doy un mate calentito
me regalo un cuento
me convido sonrisas
me desplazo por las calles
me encharco con salpicaduras
y el contraste del rojo del semáforo
con el gris de todo alrededor
me ofrezco respiraciones profundas y contenidas
me concedo por esta vez, no formar la mirada
me miro el cansancio al espejo
todavía no sé si es ternura con melancolía
o la pesadez de esta ciudad porteña
O que estoy mirando al infinito.
Al abismo.
sábado, mayo 19, 2012
El pliegue del universo
Le pido a un canario que cante mis silencios y le pido a las nubes que griten mis secretos.
No quiero ver la forma de todas las cosas, porque me abraza la maravilla descomponiendo lo que veo.
Lluevo sobre mis colinas esperando por las abrasadoras manos de sol. Pero es con las nubes con quien hablo yo. Mi reino se debate entre las banderas animadas del ensueño resquebrajado de tan rígido, y las salientes estalactitas de la levedad que me da una excusa para hacer todo lo demás. Saciada mi sed de novela escucho el descorchar desde mis más empolvados baúles. Danzo con el polvo y me revuelco en el fango. Con incertidumbre despedazo una historia. Con silencios convulsiono a los más secretos elixires. Con elixires me sumerjo en la incertidumbre. Palabras comunes que encierran palíndromos de otra dimensión en ellas. Dos reinas se dirigen la mirada y yo no sé quién manda aquí. Le exijo a mi espejo que me revele lo que no quiero ver, para poder mostrarlo sin comprenderlo. Pero la maravilla solo me deja ver mis revoltosas ilusiones de espejo, que no es más que pared, que no es más historia contada, expresión y lluvia y ese gris que no deja de ser el sol. Y no importaba si el espejo estaba ahí porque simplemente yo no lo veía. Pero veía tanto otro y tanto maravilla que confundí mis quejidos con cantos armoniosos y batallas heroicas. Doblegué a mi enemigo con la tristeza de mi ejército. Y el verde del campo donde sucedió la batalla quedó eternamente teñido por las preguntas que no me hice. Preguntas que solo le describo a mi espejo que no sé si está o es pared o es solo eso que mi maravilla me deje ver. Agoto los símbolos: me beso; estallo conmigo, por mí, contra mí.
No quiero ver la forma de todas las cosas, porque me abraza la maravilla descomponiendo lo que veo.
Lluevo sobre mis colinas esperando por las abrasadoras manos de sol. Pero es con las nubes con quien hablo yo. Mi reino se debate entre las banderas animadas del ensueño resquebrajado de tan rígido, y las salientes estalactitas de la levedad que me da una excusa para hacer todo lo demás. Saciada mi sed de novela escucho el descorchar desde mis más empolvados baúles. Danzo con el polvo y me revuelco en el fango. Con incertidumbre despedazo una historia. Con silencios convulsiono a los más secretos elixires. Con elixires me sumerjo en la incertidumbre. Palabras comunes que encierran palíndromos de otra dimensión en ellas. Dos reinas se dirigen la mirada y yo no sé quién manda aquí. Le exijo a mi espejo que me revele lo que no quiero ver, para poder mostrarlo sin comprenderlo. Pero la maravilla solo me deja ver mis revoltosas ilusiones de espejo, que no es más que pared, que no es más historia contada, expresión y lluvia y ese gris que no deja de ser el sol. Y no importaba si el espejo estaba ahí porque simplemente yo no lo veía. Pero veía tanto otro y tanto maravilla que confundí mis quejidos con cantos armoniosos y batallas heroicas. Doblegué a mi enemigo con la tristeza de mi ejército. Y el verde del campo donde sucedió la batalla quedó eternamente teñido por las preguntas que no me hice. Preguntas que solo le describo a mi espejo que no sé si está o es pared o es solo eso que mi maravilla me deje ver. Agoto los símbolos: me beso; estallo conmigo, por mí, contra mí.
sábado, abril 21, 2012
lunes, marzo 26, 2012
Hopeless - The Pillars of the earth, Ken Follett (in me)
Quedó una emoción congelada en una escena que ya no se mueve pero se rodea de excusas y desgaste. Quedaron manchas de sangre y un colmillo que ahora es transportado por un sapo en su cuello. La Luna todavía brilla en el fondo del pantano agrietado; pantano con espasmos pestilentes y derruidos, con el epicentro aún marcado en el lugar de donde salió la criatura. La criatura que no se mueve y no se sabe si está muerta o solo morirá. Porque es desconocido por dónde respira. Si es que lo hace. El olor a carne semicruda pero algo rostizada mantiene encendidas las hornallas que revelan burbujeante al gran pantano por debajo y lo profundo, pesada, densa, viscosamente. Las ilusiones se han marchado de este pantano llevándose consigo la mirada de lo finito, llevándose la posibilidad de un hoy habitable. Los brazos están aún calientes por el abrazo recibido y las heridas lograron la coagulación. El niño camina asorado por las burbujas del pantano. Reconoce los cuerpos y besa por última vez las mejillas de quienes ya no podrán más nada enseñarle. Viste los harapos de lo que supo ser su túnica de hijo pródigo, de bastardo con padre, pero es probable que no lo recuerde siquiera. El sapo es ahora medio humano, un fragmento de beso y pedazos de carne descuatrizada, hundida en el gran caldero, con el colmillo clavado, con el calor de su propia sangre y la ajena recorriéndole la piel árida. La esperanza del pueblo se desvaneció luego del crujir de sus esfuerzos en manos del aterrador jinete cuyo caballo yace con el hígado por encima del pelo inerte, lo que confirma que eso no son sino sus restos. Todavía se respira polvo proveniente del más allá de este pantano traído por las herraduras del jinete, este pantano que pronto va a tragarse su propia carne putrefacta y a eructar maloliente, a sentirse descompuesto y encontrarse desolado.
lunes, marzo 12, 2012
Stairway
¿Cuánta
menos luz habría en esta habitación en este acto en esta brisa de lluvia recién
caída si esas baldosas no fueran tan ridícula y sutilmente no exactamente
blancas pero algo muy muy parecido? La mesa escalonando a la luz, poniéndole
alfombra blanca de todos los colores a los tozudos escalones, cambió al ambiente desde afuera
y sin ser parte; como algo que vino a acomodarse entre otros dos algos un poco
apretaditos generando una desviación en las apariencias. Por los escalones
desfilan pájaros e infinidad de insectos-problema clamando por
actividad. Profesías basadas en posibilidades remotas pero contables,
deducibles. Conocimiento para pocos. Subo un escalón más y me sumerjo en el
escalonado mar de nubes que se continúan al escalonado de luz de comienzo en
esas baldosas tan perturbadoramente no exactamente blancas que ponen al
descubierto el giro generado. Bailo al cósmico compás de la fiesta de los
relámpagos retrucando a cada paso a cada trueno para que brille más fuerte para
que corra y alcance a su luz. Me miro en el ambiente iluminado por la lumínica
alfombra que me sedujo hasta este escalón descubierto tardíamente, allá en la
madera y el vidrio opaco rodeado de líquidos que fluyen. Confronto las
expresiones de mi cara, desde acá, desde allá, nos miramos y genero un ángulo
cuyo nombre fue utilizado erróneamente en otro ámbito obnubilado por tanta luminosidad.
Me convierto en el punto que convierte al reflejo, a la fuente, en infinitos
colores.
viernes, marzo 09, 2012
Mudanza
tuve dos sueños
dos casas diferentes
una, vieja y conocida, pero en ruinas
la otra, nueva y misteriosa
llena de gente
de espacios
de conceptos
de zorros rojos que explican
la luz era tenue
había humedad
era un lugar donde la gente se buscaba a sí misma
siempre los techos altos e inalcanzables
las paredes roídas por siglos de preguntas
una tv olvidada, pequeña y de fondo
para los cansados de buscar
habitaciones con diferentes frecuencias
y olivas gigantes sobre las cuales reposar
yo estaba agotada
y nadie iba a hacer nada por mí
sin que yo antes demostrara interés
no lograba encontrar mi lugar
algunos hacían deporte con los pies anaranjados por el color de la piedra humedecida
otros eran tribuna y contemplaban
no había pájaros ni cielo
no había dirección solo caminos indescifrables
pues las pisadas de tantas vidas se confundían en el fango
los rostros eran apacibles
serenos quizás cansados
las muecas eran levemente tristes
los cuerpos algo delgados
las miradas tendían hacia el suelo.
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